El tiempo pasa muy rápido desde que embarqué en Haifa, Israel. Me gusta recordar esos momentos especiales que te quedan grabados con los años. Ya había pasado en varias ocasiones el Canal de Corinto con otros barcos pero siempre me ha sorprendido la capacidad del hombre para hacer esa gigantesca zanja que atraviesa Grecia por varios kilómetros y que ahorra la navegación en cientos de millas entre los mares Egeo y Jónico.
El barco se acerca a la entrada, el canal es tan estrecho y alto que solo hasta que estás realmente cerca entiendes su verdadera dimensión. Poco a poco nos vamos metiendo entre esos enormes muros de roca blancuzca y arenosa. En el puente de mando tenemos cierto nerviosismo pues apenas quedan unos metros de marjen por los costados del barco. El timonel no se puede despistar ni un segundo. Daniel, el Capitán, va dando las órdenes oportunas para mantener el barco en el centro del canal. Las anclas están listas para fondear por si hiciese falta, también los cabos de remolque en proa y popa, toda la tripulación está pendiente. Pierre, el fotógrafo se ha subido al palo de mesana para hacer unas fotos increíbles. Pasamos debajo de los puentes que cruzan el canal, ¿tocaremos?
Una hora y todo ha pasado, estamos en el Golfo de Corintos. Navegamos entre montañas con rumbo Oeste hacia una escondida bahía donde se planea la construcción de una central térmica...llegaremos al anochecer. A la media noche hemos fondeado a 50 metros de profundidad frente a una factoría de aluminio.
El barco se acerca a la entrada, el canal es tan estrecho y alto que solo hasta que estás realmente cerca entiendes su verdadera dimensión. Poco a poco nos vamos metiendo entre esos enormes muros de roca blancuzca y arenosa. En el puente de mando tenemos cierto nerviosismo pues apenas quedan unos metros de marjen por los costados del barco. El timonel no se puede despistar ni un segundo. Daniel, el Capitán, va dando las órdenes oportunas para mantener el barco en el centro del canal. Las anclas están listas para fondear por si hiciese falta, también los cabos de remolque en proa y popa, toda la tripulación está pendiente. Pierre, el fotógrafo se ha subido al palo de mesana para hacer unas fotos increíbles. Pasamos debajo de los puentes que cruzan el canal, ¿tocaremos?
Una hora y todo ha pasado, estamos en el Golfo de Corintos. Navegamos entre montañas con rumbo Oeste hacia una escondida bahía donde se planea la construcción de una central térmica...llegaremos al anochecer. A la media noche hemos fondeado a 50 metros de profundidad frente a una factoría de aluminio.