miércoles, 26 de noviembre de 2008

Canal de Kiel


Hemos levantado el fondeo con las primeras luces de la mañana. Mike y yo tomamos te en el puente mientras buscamos con los primáticos el barco del práctico que nos va a dirigir hacia las esclusas de Brunsbutell. El barco avanza y vamos dejando atrás otros barcos que parece que esperan. Por fin, ya con el práctico abordo entramos entre muros de ladrillo de la esclusa. Varios cargueros van también entrando detrás nuestra. Tenemos preparados todos los cabos y nos amarramos a uno de los lados de la esclusa. Una compuerta se cierra y otra se abre. Entramos en el Canal de Kiel rumbo al Mar Báltico.
Aunque el canal es bastante estrecho permite en ciertos puntos cruzarse con otros barcos. Navegamos entre colinas y praderas con ovejas, un paisaje un poco diferente al que estamos acostumbrados a ver desde las ventanas del puente. Muchas veces se me van los ojos detrás de los árboles y me imagino caminando entre esos bosques, enseguida me centro pues llevo el timón y tengo que mantener el Rainbow Warrior bien en medio del Canal.
A la tarde llegamos a Kiel, ha sido un soleado día de otoño. Se distingue muy bien toda la silueta de esta pequeña ciudad. Amarramos en el centro de la ciudad. Ahora la bandera alemana ondea en la driza de estribor del Rainbow Warrior.

martes, 25 de noviembre de 2008

Fondeados en Brunsbutell

Buena sorpresa cuando Mike me comento que íbamos a fondear en Brunsbutell durante la noche y esperar a las primeras luces para dirigirnos a las esclusas del Canal de Kiel. La primera vez que pase el Canal de Kiel era de noche y no tuve oportunidad de ver nada.


Penny, nuestra contramaestre, había aprovechado durante la tarde para dar una clase sobre fondeo a los nuevos marineros. Así pues, cuando fuimos a la proa para destrincar el ancla íbamos rodeados de una buena pandilla de chaquetones naranjas ansiosos de ver esa misteriosa maniobra que parece que siempre se hace a deshoras.


Es noche cerrada y en la proa hace tanto frío que el agua de la cubierta se ha quedado congelada. Desde el puente me dicen que preparemos para fondear el ancla de babor. Destrincamos la cadena de babor y dejamos el ancla solo sujeta por el freno del molinete. Por radio me comunico con el puente: " Port anchor ready for letting go !!!" , (ancla de babor lista para fondear...) El barco revira en el Río Elba proa al viento y la corriente de marea de tres nudos. El viento helado se te cuela por todos los rincones, las orejillas: lo peor.
Estamos un buen rato en la proa en"Stand by" disfrutando del aire fresco. Por fin, desde el puente: " Let's go port anchor", (fondo ancla de babor) .Abrimos el freno. Ancla y cadena quedan libres camino del fondo con un ruido ensordecedor. Penny golpea campana de proa que suena según van saliendo los grilletes.Me encanta la combinación del ruido de la cadena con el gong del "campanón" de bronce. Al tercer grillete frenamos la cadena y el barco empieza a bornear. Con la linterna alumbro la cadena que se tensa y se estira, esperamos un rato. El barco queda aproado al viento y la corriente, ya estamos fondeados. Dos luces todo horizonte, una en proa y otra en popa, indican ahora nuestra posición fuera del canal de navegación del Río Elba. Se ven luces de barcos que van y vienen camino del puerto de Hamburgo. Ya estamos en Alemania.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El paisaje cambia de color.

Es casi la una de la tarde en Amsterdam , lleva nevando unas horas y todo la ciudad se ha vestido de blanco. La cubierta está nevada, los cabos, las velas,los winches todos están cubiertos por una capa de nieve. El ambiente es gélido.
Largamos los cabos, hace mucho frío. Cuando los toco parecen llenos de agujas que se te clavan en las manos. La nevada aprieta y desde el puente todo se ve blanco. Nos vamos incorporando a la canal entre dos barcazas, navegamos camino de las esclusas de Ijmuiden.
Por fin después de dos horas navegando por el Canal , las compuertas se abren y el Mar del Norte se abre ante nosotros, adiós Holanda.
Hoy , el Mar del Norte nos muestra su cara más amarga, con grandes y oscuras olas...el viento arrecia. Nos dirigimos hacia el Norte camino de Canal de Kiel.

Vientos portantes. No time to waste

Estás dos semanas en Holanda han sido muy intensas. No podía creer lo que estaba viendo cuando el Rainbow Warrior era premeditadamente empujado hasta embarrancar en el puerto de Rotterdam y como el viento y las velas nos ayudaron a salir para seguir con la acción hasta el final.

Se pensaron que podrían quitarnos el Rainbow Warrior y acabar con la ilusión de nuestro Capitán Mike por meterle en la cárcel.
Lo único que han conseguido es reforzar más nuestros propósitos. Ahora de nuevo desplegamos nuestras velas hacia otros países en la larga ruta que empezó el Rainbow Warrior hace ya casi un año en New Zealand, y es que no hay tiempo que perder. La cumbre de Polonia se acerca, ya estamos preparados para la batalla final en las frías aguas del Báltico.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Quienes somos y adonde vamos?

Si me pongo a escribir sobre la tripulación del Rainbow Warrior quizás tendría que hacer otro blog. Con ellos comparto prácticamente todos los momentos del día, el trabajo, la comida y los ratos libres.

La convivencia de tantas personas de diferentes nacionalidades y culturas en un espacio tan reducido es una de las facetas que más llaman la curiosidad. Esa es una de las cosas que más hacen especial el navegar abordo de un barco de Greenpeace. Ahora mismo la tripulación la formamos 15 personas de 13 diferentes nacionalidades. Nacionalidades de países tan distintos como Canada, Sudáfrica, Islas Salomón, Argentina o Inglaterra, y claro está también España. Probablemente esto nos enseña que los problemas actuales no pertenecen solo a un único país, sino que todo es un mismo problema que afecta a todos los países juntos. Las migraciones han acontecido a lo largo de la historia de la humanidad. Cuando hay hambre o una guerra, simplemente la población se desplaza a un lugar más seguro. Pero que ocurrirá con el Cambio Climático? No habrá lugar donde esconderse.


Desde luego no hay que ser pesimistas. Estos días estamos en Bélgica para buscar las soluciones. El lema "Plug into the wind" (conectarse al viento), simplemente trata de desarrollar energías alternativas no contaminantes. Por eso hemos visitado y dado a conocer un parque eólico de reciente construcción. Mucha gente a venido a ver las exposiciones que ha habido en el barco estos días, gente de la calle, de todas las edades, que quieren un futuro mejor.


Ahora los vientos nos llevan hacia Holanda donde ocurrirá algo grande en los próximos días. Esta noche tendremos una guardia entretenida. Cruzaremos la entrada al Europort de Rotterdam. Una de las zonas con más tráfico marítimo del mundo.uppss ¡¡

domingo, 2 de noviembre de 2008

Open days en Londres.

Durante el fin de semana tres mil personas han venido a visitar el Rainbow Warrior en los muelles de West India Docks. Es fácil decirlo, pero tres mil personas son muchas para un barco de tan solo 50 metros de eslora.














Me llamó la curiosidad como una chica se saltó la valla de seguridad que hay entorno al barco simplemente para acariciar el arcoiris del casco. Y es que este barco tiene una atracción increíble, solo hay que ver a los visitantes como miran cada rincón, cada cabo, como escuchan las historias que se han vivido abordo. La más famosa, cuando el Rainbow Warrior entró en el atolón de Mururoa, en el Pacífico, para evitar las pruebas nucleares y aunque los comandos franceses abordaron el barco no lo pudieron controlar porque el Capitán estaba en lo alto del mástil manejando el barco con el control remoto.

La oxidada proa del Rainbow Warrior ha navegado miles de millas por todos los mares del mundo, su historia está forjada con las ilusiones de todos los que han pasado entre sus cuadernas.




Mañana de nuevo soltamos amarras. Han sido dos semanas muy intensas en Londres. Londres me ha sorprendido, me ha encantado, y es muy raro que yo diga eso de una ciudad. He podido visitar los lugares más significativos. Y claro está también el Museo Marítimo. Todo un lujo para mi poder ver el diario original del Capitán Cook y hasta los calzoncillos del Almirante Nelson en la batalla de Trafalgar. También poner un pie en el Meridiano Cero o Meridiano de Greenwich. Y es que la tradición marítima británica es increíble.

Adios England. El Rainbow Warrior tiene que seguir su camino, ya le están esperando en otros puertos. Siempre navegando contrareloj. NO HAY TIEMPO QUE PERDER.